¿Qué significado le damos a la nostalgia?

Desde la perspectiva de la salud mental, la nostalgia es una emoción que contiene tanto placer como tristeza por recuerdos pasados; y funciona como un regulador emocional que refuerza la identidad, la conexión social y la esperanza. En el siglo XVII Johannes Hofer la describió como una enfermedad (o mal del hogar) que experimentaban los mercenarios. Autores contemporáneos como Constantine Sedikides y Tim Wildschut la redifinieron positivamente como un recurso picológico para el bienestar, la autoestima y resiliencia.

Para Hofer1 “nostalgia” no es más que una dolencia (casi una enfermedad mental) que experimentaban los soldados suizos cuando se encontraban lejos de su terruño, causándoles melancolía, insomnio y depresión; quienes en algunos casos llegaban a presentar síntomas físicos. Inicialmente la consideraba como una patología asociada a la pérdida y el desarraigo por la pérdida dolorosa de un lugar o tiempo perdido.

Sedikides y Wildschut2 por el contrario, la entienden como una emoción que evoca la añoranza sentimental del pasado no para volver a ellos; sino para reconectar con valores y experiencias pasadas. La consideran una emoción positiva y adaptativa que ofrece beneficios psicológicos ya que:

  • Constituye un regulador emocional: Alivia la soledad, ansiedad y tristeza al proporcionar consuelo y un “lugar mental seguro”.
  • Refuerza la identidad: Ayuda a mantener un sentido de continuidad entre el pasado, presente y futuro, reforzando la autoestima y el “yo”.
  • Fomenta la conexión: Mejora la conexión social y la empatía hacia los demás, combate el aislamiento.

La nostalgia pasó de ser considerada una “enfermedad” a convertirse en una emoción poderosa y saludable que usada en equilibrio, fortalece la salud mental al proporcionar consuelo, identidad y propósito; pudiendo ser una emoción placentera y contructiva que conecta pasado y presente.

La nostalgia tiene dos caras; la primera se le conoce como “nostalgia reflexiva”3 en la que se hace una valoración y medición critica del pasado; la segunda denominada “nostalgia restaurativa” donde se coloca el pasado en un pedestal, desencadenando una visión distorsionada de la realidad, aumentando la incorformidad con el hoy. La nostalgia reflexiva está ligada al autoconocimiento lo que fomenta la resiliencia al hacer uso de nuestro “historial de dificultades” donde podemos extraer lecciones o experiencias para hacer frente a las adversidades.

Las emociones no son buenas ni malas; vale recordar que nos ayudan a adaptarnos a nuestro entorno como mecanismo adaptativo de supervivencia. Un exceso de nostalgia puede resultar contraproducente. En muchas ocasiones la nostalgia está asociada con el duelo debido a la pérdida de un ser querido, un empleo, o por los esfuerzos de adaptarse a la rutina de un país extraño.

Ahora bien; si la emoción que vives es intensa y de larga data; cuando te impide seguir adelante y disfrutar el ahora, si experimentas desinterés y dificultad para conciliar el sueño, lo más aconsejable es ser evaluado y tratado por un psicólogo.

(1) y (2) https://mensactiva.com/psicologos/hablemos-de-nostalgia/#:~:text=Se%20trata%20de%20una%20emoci%C3%B3n%20compleja%2C%20la%20cual%20se%20compone,lugar%20seguro%E2%80%9D%20en%20nuestra%20mente.

(3) https://www.bienestarcolsanitas.com/articulo/la-nostalgia-una-herramienta-para-vivir-el-presente#:~:text=%C2%BFDe%20d%C3%B3nde%20viene%20la%20nostalgia,algo%20que%20se%20ha%20perdido.

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