Crisis mundial del agua y desigualdad de género

El informe mundial de las Naciones Unidas sobre el desarrollo de recursos hídricos, en el contexto del Día Mundial del Agua1 que se celebra el 22 de Marzo de cada año, señala que todavía 2100 millones de personas carecen de agua potable, donde mujeres y niñas soportan la carga más pesada. Sobre sus hombres descansa el abastecimiento y gestión del agua en los hogares, tarea que implica esfuerzos físicos significativos que comprometen su salud, le restan tiempo para estudiar, y aumenta la vulnerabilidad frente a la violencia de género. Entre los puntos más destacados se cita:

  • En los barrios extraurbanos y en las zonas rurales, persiste la precariedad en las instalaciones de saneamiento que afecta principalmente a mujeres y niñas; especialmente en los días de flujo menstrual ya que la falta de aseos y agua para la higiene personal genera vergüenza y ausentismo.
  • A pesar de que ellas desempeñan funciones primordiales de abastecimiento de agua en los hogares, agricultura, administración de los ecosistemas, y resiliencia de la comunidad, las mujeres siguen subrepresentadas en la gobernanza, financiación, servicios públicos y la toma de decisiones que las afectan.
  • Aún cuando se han ampliado públicamente las declaraciones y políticas de igualdad de género en lo relativo al acceso al agua y saneamiento, la participación de las mujeres sigue siendo insuficiente debido a la escasa inclusión en los planes operativos.
  • Las deisgualdades de género en cuanto a la propiedad de la tierra afectan directamente a las mujeres en el acceso al agua. Los derechos del agua suelen estar vinculados a los derechos sobre la tierra, lo que incide en el uso del vital líquido en la agricultura. Las leyes y normativas relativas a la tenencia de la tierra discriminan a las mujeres, situándolas en desventaja social y económica.

Los desastres hidrometeorológicos, el cambio climático y la escasez de agua, agravan las desigualdades de género en los contextos proclives a desastres ya que determinan la exposición al riesgo y a los sistemas de alerta temprana. En este sentido, el informe propone recomendaciones concretas que apuntan a consolidar cambios significativos como:

  • Eliminar las barreras legales, financieras e institucionales que limiten la igualdad de las mujeres al acceso al agua, la tierra y los servicios.
  • Aumentar la financiación y planificación presupuestaria que tengan en cuenta las criterios de equidad de género, con mecanismos sólidos de control y transparencia.
  • Invertir en datos sobre el agua desglosados por género para exponer las desigualdades y orientar las políticas públicas.
  • Consolidar el liderazgo y capacidad de las mujeres en el área técnica-científica de la gobernanza del agua.
  • Trascender de las “decisiones de bajo coste” que dependen del trabajo no remunerado y acentúan la desigualdad.

El enfoque para este 2026 destaca la igualdad y el acceso al agua bajo el lema “donde fluye el agua, crece la igualdad”, actuemos pues en consecuencia.

(1) UNESCO: “La crisis mundial del agua se agrava por las desigualdades de género según un nuevo Informe de la ONU”: https://www.unesco.org/es/articles/la-crisis-mundial-del-agua-se-agrava-por-las-desigualdades-de-genero-segun-un-nuevo-informe-de-la

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